Qué cansado estoy de no cansarme...
Maldito y bendito el arte
que mi madre me cedió.
Que me enseña a enseñar,
y me permite soñar
en los peores momentos.
Parece tan fácil volar
cuando el suelo se está rompiendo...
Y aunque de madera, no tomen vuelo
ellas siempre perseveran.
No les hace daño el fuego.
A.J.P.R.
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