sábado, 26 de diciembre de 2015

Nosotros somos el puente que nos une al mundo.

 Es normal tocar fondo. A todos nos ha pasado alguna vez. Pero sin duda la peor parte de tocar fondo, es ser arrastrado vertiginosamente por la corriente de los ciclos tóxicos y autodestructivos.
 A veces, por mucho que uno se esfuerza y se agarra como puede, termina siendo tragado, simplemente, porque no tiene la fuerza suficiente.

 Soñé que estaba en una isla llena de gente. En la isla había muchos árboles, uno para cada persona, menos para mí, no sé por qué. Hubo un momento en el que había que irse de la isla, construyendo barcas con los barcos que cada uno tenían asignados. Mientras cada uno construía su barcaza con la madera que sacaban de su árbol, yo miraba, sabiendo que yo no podría irme, pero sin hacer nada por cambiarlo.
 Cuando todos se iban montados en sus barcas, ninguno miraba atrás. Yo me quedaba en una isla totalmente desierta, sin un sólo árbol. Pero encontré una semilla, de un árbol. La única. La sembré con todo el cuidado del mundo. Ahora sólo toca esperar a que crezca.

 Para sobrevivir a los peores golpes, hay que reponerse, y ser consciente de los cuidados que necesitamos, tanto de nuestra parte, como de los demás. De vez en cuando sólo debemos pararnos, y calmar nuestras heridas. No podemos caminar mientras nos desangramos.

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