Bájate del escalón,
no vaya a ser
que te sientas
con más altura
de la que es tuya.
Te presto mis manos
pero no para que las uses
en vano.
Así que deja el nombre quieto.
Ya no consigues hacerme extraño.
Como ves, me defiendo con lo escueto.
A.J.P.R.
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