Tanto miro al cerro,
tanto veo las bicicletas
que se frenan por el sendero.
El cerro apunta al cielo
y se mira en el Guadalquivir.
Desde los portales te vengo viendo.
Tanto miro al agua,
tanto miro el cerro.
Tanto vi el altar
y la serpiente muerta en medio.
Tanto veo el cerro,
que tras la higuera, tras el muro
contempla con disimulo
los blancos y brillantes pueblos.
Tanto miro el cerro,
tanto veo los restos
de la iglesia de una Virgen
que adoraban mis ancestros.
Tanto veo el cerro,
tanto miro el campo,
tanto contemplo el cielo.
Entre tantos tantos
será la estampa
de mi recuerdo.
A.J.P.R.
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