miércoles, 14 de diciembre de 2011

En oducia te espero.

Si me importaran las palabras mal intencionadas
moriría a puñaladas...
No soy culpable de sueños inalcanzables,
y si no creen, pregúntenle a su conciencia.
Nunca pedí nada, y el hambre que me lleva.
Y aun así, dañas a ratos.
Son los destellos fantasmales
de un faro apagado.
Pero ahora piso tierra
y me curan los olores
de las brisas de los campos.
Porque acabé en una playa
de sales erosionadas
por la luz de las estrellas.
Y aún así, en la bitácora,
guardo los caminos
que por falta de rumbo he conocido.
Cada uno de ellos he recorrido con cariño
dejando a un lado las botellas de alcohol
sobre las que he dormido en tempestades.
He aprendido los secretos
que ofrece un prisma hueco.
Me gustan tus manos que me invaden el cuerpo
cuando me lleno de lamentos.
Con remiendos de cariño, con las risas amistosas
que celebran mi contento.
Al hoyo los rencores, las falsas modestias.
Yo quiero la estrella que baja para verme.
Mis jornadas de anhelos impacientes
hacen que tus visitas en la noche
me sepan a gloria.
Arropados por la espuma de la playa.
Bajo las saetas verdes, que en tu nombre no hay Triana.
En Oducia te espero.
                               A.J.P.R.

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