Mis pasos de transeunte
se pierden entre zancadas.
Una incertidumbre, que abarrotada
va a perderse en lo que hiciere.
No tengo navaja ni puñal,
ni razones para desconfiar.
Aparecen solos los luceros
que vienen a buscarte,
porque conscientes viven
de hacia donde tienen.
A.J.P.R.
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